lunes, 25 de noviembre de 2013

Ignacio Vidau in memoriam

LM Bronstein, Ignacio Vidau y  J. Alonso, Gijón 1965

Desde este blog queremos solidarizarnos con la familia de Ignacio Vidau, unirnos a su dolor y enviarles nuestro sincero pésame. 
Ayer nos enteramos de su fallecimiento por el correo que Nepomuceno nos envió. Nada mejor que las palabras que Miguel Angel nos mandó, con el ruego de que las publicáramos,  para glosar la figura de Vidau.

"Pienso que la comunidad ajedrecística debe conocer este deceso especialmente los aficionados asturianos donde vivió, jugó y dejó su impronta a lo largo de los 81 años que estuvo con nosotros. Ignacio era, como bien sabes, un excelente jugador de categoría preferente con nivel de un maestro nacional. Era un excelente abogado aunque no ejercía como tal desde hacía años. Jugador de un muy alto nivel por correspondencia era un fino conocedor de la historia del juego, además de un gran conversador, un magnífico amigo y una persona que vivió el ajedrez hasta que el Alzheimer le retiró de la vida hace casi 11 años. Junto a él, con Fanjul, Prieto y Muñiz, quedamos Campeones de España de E y D en Toledo en 1969. Jugamos varios campeonatos de España por Equipos y llevamos los colores del Real Oviedo durante una década con resultados excelentes. También jugamos varios Campeonatos Nacionales Individuales y de Asturias. Estuvimos muy unidos hasta hace unos 12 años en que ya la enfermedad comenzó a deteriorar su salud mental, pero durante cuarenta años colaboramos en numerosos proyectos ejedrecísticos,libros, cursos, torneos, exhibiciones. Era autor de un librito para monitores titulado “Curso de Historia y Cultura Ajedrecística”. Levaba trabajando en una monumental biografía de Paul Morphy desde 1980 y la tenía muy avanzada. Tuve la suerte de poder leer varios capítulos y proporcionarle material que el correspondió haciendo lo propio conmigo en mi obra sobre Lasker. En el prólogo le hago un pequeño homenaje por esa incondicional ayuda.
Son tantos los recuerdos que podría escribir una detallada biografía de esa vida tan llena de intereses culturales, musicales (era un gran melómano y un profundo conocedor de la historia económica, jurídica e ideológica de las corrientes marxistas-leninistas) y autor entre otros trabajos de artículos sobre esas materias en revistas literarias. Sus conocimientos de historia del juego eran amplísimos y rigurosos y sus opiniones acerca de la esencia del ajedrez y sus principales exponentes y sus teoría merecen figurar en una antología del juego. Como jugador por correspondencia fue de un alto nivel, manteniéndose activo hasta cerca de los 72 años en que todavía jugaba torneos tanto por correspondencia como en vivo.
Desde esta breves líneas quiero rendirle un emocionado recuerdo por los años en los que compartimos ideales, victorias y derrotas y sobre todo amor por este juego nuestro que necesita de hombres como él para que se conozca en su verdadera dimensión, con rigor, honestidad y entrega. Gracias amigo Ignacio por tu legado de honestidad y sobre todo por  enseñarme que si nada nos puede salvar de la muerte al menos que el ajedrez nos salve de la vida."

Descanse en paz.

domingo, 24 de marzo de 2013

Alekhine ha muerto


Hoy veinticuatro de marzo, se cumplen sesenta y siete años de la muerte de Alejandro Alekhine. Debemos afirmar de una vez por todas, que la fecha de la muerte del campeón ruso es esta y no el día anterior 23 o el posterior 25, tal como consta en su tumba de París. Aquella muerte causó especial impacto en el grupo de aficionados de Gijón, que se sentía  unido al campeón por la convivencia con Alekhine en sus visitas a la villa de Jovellanos y su participación en los torneos de verano.
Al día siguiente de recibir el telegrama de la muerte de Alekhine, D. Juan Fernández Rua, ajedrecista y filólogo, que lo había conocido y entrevistado , publicó en el diario El Comercio de Gijón el 26 de marzo de 1946 una sentida necrología que llevaba por título La voluntad de vencer. Demos paso a las palabras de Rua (alfil de rey) como recuerdo de Alekhine.

"El telégrafo nos trajo ayer la noticia escueta que ha sorprendido dolorosamente a toda la gran familia de apasionados del ajedrez: el Doctor Alekhin, el maestro de maestros al que esperábamos ver pronto defendiendo su título mundial frente a su compatriota Borvinnik, acaba de fallecer repentinamente en un hotel de Lisboa, víctima, al parecer, de un colapso del corazón. La afición gijonesa, que en los dos últimos veranos tuvo el homor de aplaudir sus éxitos, y al mismo tiempo, la tristeza de contemplar unos fracasos que eran ya un síntoma premonitorio de decadencia en sus formidables energías de luchador, tiene hoy el melancólico deber de recapitular brevemente la carrera portentosa del campeón mundial, último representate de una pléyade de maestros geniales que no ha tenido igual ni probablemente lo tendrá jamás en la historia del ajedrez.
Alexander Alesandróvich Alekhin había nacido en Moscú en octubre de 1892. Su padre muy estimado en la corte del Zar, había sido gobernador de Voronetz y miembro de la Duma. En 1909, cuando sólo tenía dieciseis años, ganó Alekhin el primer premio en el Torneo Ruso de Aficionados que se celebró al mismo tiempo que el Gran Torneo Internacional de San Petersburgo . Fué por entonces cuando ingresó en la Escuela Militar de la capital del Zar, cuyos estudios simultaneó con la carrera de Derecho, graduándose en dicha Facultad en 1914, el mismo año que alcanzó su primer triunfo de resonancia en el mundo del ajedrez, ganando el tercer premio, detrás de Lasker y Capablanca y delante de maestros tan renombrados como Tarrasch, Marshall, Niemzowich, Rubinstein y Janovsky en el Gran Torneo Internacional de Maestros celebrado en dicha capital. Poco después, la primera Guerra Mundial trajo la tragedia a su vida e impuso un prolongado paréntesis en sus actividades ajedrecísticas. Después de una odisea que no podemos detallar, reaparece en el Torneo Internacional de Triberg en 1921, donde alcanza el primer premio y comienza a trepar la escala hacia el título mundial. Dentro del mismo año gana igualmente de forma arrolladora los torneos de maestros de Budapest y La Haya, sin perder ni una sola partida. Fué en junio del año siguiente cuando visitó por primera vez nuestro pais y tuvimos el honor de verle jugar en Gijón en aquellas dos memorables sesiones del Círculo Mercantil y del Club de Regatas, que fueron la simiente de la cosecha ajedrecística de hoy. Muchos son los aficionados que recuerdan al joven arrogante y atlético, de paso elástico y mirada fulgurante que, cinco años después, había de arrebatar a Capablanca el título de campeón del mundo.
Sería interminable detallar las victorias internacionales que marcaron las etapas de su carrera frenética hacia la meta que le había soñado su ambición. Baste recordar sus grandes triunfos de París, Berna, Baden-Baden, Dresde, Birmingham y Nueva York y la hazaña pportentosa de 1927 en Buenos Aires, al derrotar al "invencible" Capablanca por 6 a 3 y 35 tablas, resultado que nadie, a pesar de sus éxitos anteriores, se hubiera atrevido a pronosticar. En agosto de 1932 partió de Paris para una gira mundial, visitando los Estados Unidos, Méjico, las Islas Haway, Japón, China, Filipinas, Insulindia, Egipto e Italia. Durante este viaje alrededor del mundo jugó en total 1320 partidas, ganando 1161 por 65 perdidas y 94 tablas, entre ellas las de la famosa sesión de Chicago, en que jugó 32 simultáneas sin ver los tableros, cifra jamás alcanzada hasta entonces por ningún campeón. La simple enumeración de sus triunfos en torneos posteriores sería bastante para llenar mucho más espacio del que podemos disponer.
En cuanto a su decadencia, cuyas causas remotas desconocemos (y en las inmediatas no podemos ni queremos entrar) arranca en realidad de su primer match con Euwe en 1935, en que perdió - si bien solo por dos años - el cetro de ajedrez mundial. Lo recuperó frente al mismo adversario en el memorable encuentro revancha de 1937, en que demostró cómo una mengua de facultades, que era un reflejo de sus primeros trastornos de salud, puede compensarse con creces con la indomable voluntad de vencer. Porque por encima de su genio inventivo, de su fantasía creadora y de su portentoso talento analítico, Alexander Alekhin era, sobre todo esto: una voluntad sobrehumana puesta al servicio de un orgullo que, en fuerza de ser grande, tocaba en la sublimidad. Aun en los años últimos, en que sentía derrumbarse su salud, sus ojos de águila real tenían todavía un reflejo de los de aquel joven magnético y sediento de gloria que una mañana de junio de 1922 fuimos a recibir a la estación del Norte de Gijón. Y hace solo unas semanas, había aceptado la propuesta del match contra Botvinnik con la misma arrogante resolución que si hubiera olvidado sus penosos forcejeos recientes frente a aficionados de segunda fila; como si, llegado el momento, pudiera volver a ser el candidato ilusionado y pletórico de facultades que era en 1926. Y es que el admirado maestro que acabamos de perder era el arquetipo de todo lo que el ajedrez encierra de más educativo y más alentador: la bendita ilusión de que siempre es posible volver a empezar."
ALFIL DE REY

domingo, 20 de enero de 2013

Ajedrecistas: esos tipos peculiares

Siempre he tenido curiosidad por conocer el amplio abanico de personalidades y criaturas que se pueden encontrar jugando al ajedrez delante de un tablero. He visitado muchos lugares donde habitualmente se reunen los amantes de Caissa, como el Café Dindurra de Gijón, y siempre he encontrado jugadores cuya conducta al mover los trebejos es digna de mención. Nunca hice una clasificación de tales tipos, aunque hubiera sido fácil con la ayuda de mis amigos ajedrecistas, habituales jugadores en toda clase de eventos, ya sean partidas de café o del más estricto torneo oficial y por tanto conocedores de la variopinta raza humana con la que tienen que competir.
Ser original en esto no es nada fácil. El tiempo, como en tantas otras cosas, nos demuestra que otros tuvieron esta idea mucho antes que nosotros. Para mi satisfacción personal he encontrado un artículo de 1945 publicado en la revista British Chess Magazine, donde un tal TEW Widdows redacta un listado de veintidos tipos de jugadores distintos, a la vez que describe  con un excelente humor británico cada una de las excéntricas tipologías. Veamos algunas de ellas:

Drawist (solo le vale el empate): Siempre quiere tablas, preferentemente después de 1.e4 e5. Su sonrisa ingrata es proporcional al descenso de material sobre el tablero, y muestra una mirada de doloroso asombro cuando su oferta de tablas es rechazada.

Rattler (golpea y desconcierta):  Acaba de recibir un curso de psicología de un fin de semana y es un especialista en aperturas irregulares. Su movimiento de apertura lo realiza golpeando fuertemente la pieza contra el tablero al mismo tiempo que asfixia a su oponente con una hipnótica mirada. La víctima, entonces, no se decide si abandonar en ese momento o hacerlo después aguantando diez movimientos con un esfuerzo inutil.

Chair manipulator (malabarista de sillas): Realiza siempre el mismo ciclo de acciones con su silla consistente en: levantarla, juguetear con ella, colocar sus pies encima, balancear la silla con una pierna, etc.

Pencil thrower (lanzador de lápiz): Si al acabar de escribir su movimiento tira su lapiz con descuido sobre la planilla, es que se ha embarcado en un plan de juego dudoso. Si por el contrario lo posa suavemente, es que tiene un plan sutil a desarrollar.

Non smoker ( no fumador): De todos es conocido que este tipo es prácticamente inexistente.
¡Como han cambiado los tiempos!

Body swayer (balancea su cuerpo): Uno de los más peligrosos tipos. Balancea su cuerpo con precisión metronómica, pero cuando el ángulo supera los veinte grados el choque resultante puede desencadenar el caos entre las posiciones de los tableros adyacentes y el genio de esos jugadores puede volverse muy desagradable.

Hand  hoverer (revolotea con sus manos): No puede ocultar lo que está pensando, ya que sus manos lo delatan; intentamover una pieza, no lo hace, su mano duda, se rasca una oreja, etc.

Ejaculator (eyaculador): Emite largos y lentos gemidos:  ¡Oh!  ¡Ah!  ¡Eh!  En varios tonos indicando respectivamente asombro, sorpresa u horror dependiendo del tipo de jugada realizada por su contrario.

Mock anoyane gesticulator (finge su fastidio):  Jugador muy astuto que se ceba en las debilidades de la naturaleza humana. Por ejemplo, pone una de sus piezas en el centro del tablero al cambio,  inmediatamente hace un gesto de fasticio como si fuera un error, su contrario confiado toma la pieza cayendo en la trampa, tragándose el anzuelo, sin darse cuenta.

A esta simpática clasificación yo añadiría, de mi cosecha, otro tipo de ajedrecista:

Rapsoda: Recita versos  cuando coloca su pieza en una posición determinada, normalmente de ataque, como aquellos que dicen: Escucha España tu aflicción / y oye el triste lamento / que forman tocando a muerto / la campana y el cañón.

Este tipo de jugador lo contemplé personalmente un día de mi ya lejana adolescencia cuando disfrutaba de una tarde de ajedrez en el Café Dindurra de Gijón.

¿Quién no se ha encontrado con algún tipo peculiar jugando al ajedrez? Invito a todos los lectores del blog a que nos envíen sus propias tipologías de jugadores de ajedrez, seguro que podemos hacer una gran lista.